Fotos de menú que venden, sin contratar fotógrafo
En el menú digital, la foto hace el trabajo que en el restaurante hace el aroma: antojar. Y no necesitas un estudio; necesitas luz, criterio y quince minutos por platillo.
La regla número uno: luz natural
Fotografía junto a una ventana, con luz de día indirecta. Apaga el flash siempre: aplana el platillo y le da brillos de plástico. Si el sol pega directo, corre una cortina delgada o mueve la mesa un metro. La mejor hora suele ser media mañana.
Ángulos: cada platillo tiene el suyo
- Cenital (desde arriba): bowls, pizzas, desayunos completos, mesas con varios platos.
- 45 grados: el ángulo comodín, funciona para casi todo plato con altura media.
- De frente (nivel del plato): hamburguesas, sándwiches, pasteles con capas, todo lo que presume altura.
El fondo importa más de lo que crees
Fondo simple y constante: madera, mantel neutro o la loza del hotel. El platillo es el protagonista; la decoración de fondo, si distrae, resta. Mantén el mismo estilo en todo el menú para que se vea curado, no improvisado.
Los errores que matan el antojo
- Platillo a medio comer o recalentado para la foto: se nota.
- Porciones de la foto mayores que las reales: antoja hoy, decepciona en la puerta y cuesta una reseña.
- Filtros agresivos que cambian el color de la comida: el huevo no es naranja neón.
- Fotos verticales recortadas a la mitad: revisa cómo se ve la foto ya montada en el menú.
Luz de ventana, ángulo correcto, fondo simple, porción honesta. Con eso, la foto de teléfono le gana a la carta impresa todos los días.
Convierte cada habitación en tu mejor mesa
Agenda una demo y mira tu menú, tu cocina y tu cuenta de habitación trabajando como un solo sistema.